lunes, 27 de abril de 2015

RESEÑA DE CONVERGENCE: SUPERBOY #1

CONVERGENCE: SUPERBOY #11 (Junio 2015)

Guión: Fabian Nicieza
Dibujo: Karl Moline
Reseña de Antonio Monfort

RESUMEN
En los laboratorios Cadmus, Dubbilex y su equipo intentan averiguar el modo de que Superboy recupere sus poderes o la forma de atravesar la cúpula que les encierra. Ambos objetivos son por el momento un fracaso. Mientras, el joven clon desposeído de su fuerza se pregunta si estará a la altura del desafío cuando Metropolis necesite un Superman. La respuesta a su pregunta puede que llegue más pronto de lo que imaginaba y es que, como en el resto de las ciudades, la cúpula cae para empezar lo que será un choque entre los campeones de cada ciudad.

Así, la Metropolis del joven de acero se ve invadida por los héroes del universo de Kingdom Come, quienes saben que tienen que poner fuera de juego a Superboy, una tarea más complicada de lo esperado para Flash y Red Robin, pero quizá no tanto para Superman.

CRÍTICA

En un especial como este, el caso está en si queremos ver el vaso medio lleno o medio vacío. Desde luego, no es de lo peor que uno puede encontrarse por Convergence. Eso queda claro para cualquiera que le haya echado un ojo a las miniseries que han aparecido hasta ahora. Bien es cierto también que Nicieza se las ha apañado para capturar la personalidad de aquel Superboy primerizo recién salido de Cadmus que se paseaba por la ya mítica “El Reinado de los Superhombres”. ¿Cuál es el problema entonces? Pues en primer lugar que el invento queda algo desangelado al traer aquella Metrópolis sin traer a su Superman. Superboy, Cadmus, Dubbilex… eran grandes personajes secundarios, pero exactamente eso. Secundarios. El argumento de Nicieza es bueno pero no tan extraordinario como para no echar de menos a aquel Superman al parecer atrapado en Gotham City como pudimos ver la semana pasada.


Otro elemento que juega en contra del cómic es su dibujo. Moline recuerda a ratos a Ty Templeton, es fluido pero sin tener la delicadeza de líneas de aquel y aunque no es malo tampoco se acerca a lo extraodinario. Flaco favor le hace además el tener que lidiar con los personajes de Kingdom Come. Pensar en esa historia es pensar en Alex Ross y en su arte. Convencernos que el Superman que aparece aquí es el mismo que el de aquella historia requiere un esfuerzo de voluntad verdaderamente extraordinario y es sin duda esperar demasiado del lector.


En conclusión, otra miniserie de Convergence que se queda en la zona media. Podría ser peor, eso está claro. Pero uno se plantea qué sentido tiene Convergence si no es una historia memorable en sí misma y tampoco funciona del todo a la hora de apelar a la nostalgia.

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