lunes, 21 de julio de 2014

RESEÑA DE SUPERGIRL #32

SUPERGIRL #32 (Agosto 2014)

Guión: Tony Bedard
Dibujo: Emanuel Lupacchino
Reseña de Antonio Monfort

RESUMEN

Supergirl llega al planeta Mogo siguiendo las instrucciones de Guy Gardner, pero en el último momento decide desoír los consejos del antiguo Linterna Verde y conservar su anillo de poder. Sola en el universo, su único camino consiste en regresar al planeta Tierra, pero cerca de allí es interceptada por los diasporanos, que siguiendo su filosofía de que solo los más fuertes sobreviven a la destrucción, están convencidos de convertirla en su nueva campeona.

Interceptar a Kara no parece haber sido una buena idea para los diasporanos quienes claramente no son rival para ella y rápidamente son diezmados por la kryptoniana. Sin embargo, su líder es harina de otro costal y parece ser mucho más fuerte que el resto. Atónita, Supergirl no podrá creer lo que está oyendo cuando éste empieza a hablar kryptoniano y es más, se confiesa superviviente del extinto planeta.

El líder confiesa ser el primer Worldkiller y muy pronto Supergirl descubrirá que el cuerpo diasporano de éste no es sino un vehículo. Uno del que va a deshacerse muy pronto, para poseer el de la joven hija de Krypton.


CRÍTICA

Pues resulta que tras ya un porrón de números paseándose arriba y abajo con su antifaz rojo (¿pensabais que el de Jordan servía para poco? Pues anda que este…) Supergirl ha resultado ser como uno de aquellos niños gorditos que en el patio de recreo nadie quiere para su equipo de fútbol y acaban de paquete allí donde les dejan estar, siempre y cuando no molesten mucho.

Su salida del equipo de linternas rojas en el “Red Lanterns nº 32” no tiene la más mínima explicación lógica y deja su paso por aquella serie como una mera visita de cortesía, eso sí, bien amenizada por el estupendo trabajo que Charles Soule está haciendo con las aventuras de Guy Gardner y Atrocitus. Queda por tanto de nuevo en manos de Tony Bedard ofrecernos algo interesante que llevarnos a la boca en esta serie propia de Supergirl lo que, oh sorpresa, no está consiguiendo exactamente. La trama de los diasporanos y el asunto de los Worldkillers suena a ciencia ficción serie Z y a falta de una conclusión que remate el asunto, vamos a dejarlo en que de momento entretiene y poquito más.

La flojera del guión se compensa bastante por el estupendo trabajo de Emanuela Lupacchino que hace lucir a Kara maravillosamente y que aunque el diseño y los colores de los diasporanos son propios de un Geyperman no apto para mayores de doce años, el aspecto visual de la serie no tiene nada de reprochable. Una vez más y como moneda común en la DC de nuestro tiempo el problema está en el guión que no en el dibujo.

En definitiva, un cómic regulero, salvado por su buen dibujo y que pierde ritmo y contenido por resumir al lector casual todo lo que ha ocurrido hasta ahora, en un intento de que esa alma inocente comprenda el pifostio que tienen montado desde hace cuatro o cinco números. Veremos cómo sigue y si sacamos algo en claro de toda esta rojez de historia.

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