jueves, 17 de julio de 2014

RESEÑA DE SUPERGIRL #30

SUPERGIRL #30 (junio 2014)

Guión: Tony Bedard
Dibujo: Emmanuella Lupacchino, Yildiray Cinar y Diogenes Neves
Reseña de Antonio Monfort

RESUMEN

El planeta Grax está siendo arrasado por una raza llamada Diasporanos. Las defensas locales no son rival para los invasores pero todo cambia cuando aparecen los Red Lanterns con Kara al frente. El poder de los anillos rojos y la furia de la antigua “Supergirl” obligan a los despiadados intrusos a abandonar el planeta.

Mientras, en la Tierra, la doctora Veritas no puede evitar que el demonio conocido como Blaze escape de sus instalaciones y se disponga a llegar hasta Nueva York, donde espera encontrar a Supergirl o a Silver Banshee.

De vuelta en Ysmault, Kara le confiesa a Guy Gardner que los Diasporanos le han recordado a los Asesinos de Mundos con los que se encontró en una ocasión y cuyos orígenes kryptonianos permanecen para ella envueltos en el misterio. La kryptoniana quiere detenerlos a toda costa y el ex Linterna Verde apenas puede convencerla de que deben ocuparse del problema de Atrocitus en primer lugar. 


Por otro lado, aun no muy lejos del planeta Grax, los Diasporanos rinden cuentas a su líder quien conoce muy bien el poder de Supergirl. Para ellos, una kryptoniana superpoderosa representa el sumun de sus creencias: la fortaleza a través de la destrucción, una idea que están dispuestos a llevar con ellos allí donde vayan.


CRÍTICA

Número de transición el que nos preparamos para futuras tramas mientras nos entretienen con escenas de acción para pasar el rato.

El paso de Supergirl por los Linternas Rojas está resultando menos descabellado de lo que parecía en un principio y es que el buen hacer de Tony Bedard en las colecciones del mundo Lantern parece haber conseguido que la kryptoniana encaje como anillo al dedo (valga la redundancia) en ese mundo cósmico y entre los miembros del pintoresco grupo. Sin embargo, la situación beneficia más a “Red Lanterns” que a esta serie. “Supergirl” sigue siendo una serie sin secundarios, con tramas totalmente alienígenas con las que cuesta identificarse y tomar prestados los personajes y situaciones de la serie de los “Red Lanterns” no soluciona el problema, como mucho lo aplaza. Aunque Kara va a tener una historia propia basada en el asunto de los “Worldkillers” difícilmente ese argumento va a recalar el interés necesario en una serie donde todo lo referente a Krypton se ha explotado sobremanera (y sin mucho acierto que digamos) y todos los aspectos de la vida de Kara en la Tierra son prácticamente inexistentes.

En cuanto al dibujo, parece reflejar el mismo problema que los guiones. No son malos en absoluto, pero están lejos de crear entusiasmo o suponer una razón para comprar el cómic. Hemos visto trabajos mucho mejores de Emanuella Lupacchino, a la que el entintado de Ray McCarthy no le sienta demasiado bien o al menos está lejos de sacar lo mejor del lápiz. Ni el uno ni el otro son los únicos artistas por aquí, ya que encontramos hasta tres dibujantes distintos y dos entintadores. El resultado final no es tan malo como esto podría hacer preveer, ni mucho menos, pero es difícil quitarse la sensación de que esta es una serie que se trata con poco cuidado, sale para cumplir el expediente y poco más.

En los próximos meses toca leer “Red Lanterns” si queremos enterarnos de lo que le ocurre a Supergirl. Bedard afirmaba hace poco en unas declaraciones a “Newsarama” que la etapa de Kara como Red Lantern va a marcar un antes y un después para ella. De momento, entretiene, poco más. Habrá que esperar para ver si esa expectativa se cumple y lo que es más importante, si un personaje tan necesitado de peso como este sale reforzado de esta saga o se queda una vez más perdido en el limbo de lo mediocre.

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