martes, 22 de julio de 2014

RESEÑA DE SMALLVILLE: CHAOS #7

SMALLVILLE: CHAOS

PARTE 7/12, 18/07/2014) 

Guión: Bryan Q. Miller
Dibujo: Agustin Padilla y Marcelo Di Chiara (portada Cat Staggs)
Reseña de Javier Olivares Tolosa


RESUMEN

En la Tierra paralela desierta y arrasada a la que han ido a parar Superman y Lois, el kryptoniano habla con el Jor-El padre de Mr. Majestic. Éste le explica que en el pasado, Krypton descubrió la sangría durante su exploración del espacio y que nada podía tocarla sin quedar destruida, así que dejaron de investigarla. Superman se pregunta entonces quién ha podido derrotar en esa Tierra a los Monitores si estos son tan poderosos como para navegar y controlar la sangría. Superman se reúne con Lois y los dos juntos se dirigen hacia la fuente de un sonido que ha escuchado Superman a lo lejos y que parece el latido de un corazón.


En nuestra Tierra, los poseídos por Eclipso son cada vez más y sus ataques no cesan. Uno de  ellos hace caer un avión pero oportunamente aparecen Superboy y Supergirl (que aún no se habían conocido) y evitan el desastre actuando de forma conjunta.


De vuelta a la Tierra paralela, Superman y Lois descubren el origen del sonido; proviene de un ser al que Superman venció en el pasado aunque no llegó a ver físicamente, pero él sí que recuerda aquella derrota y está dispuesto a cobrarse venganza: Darkseid. 

CRÍTICA

Hay que reconocer que la aparición final de Darkseid en este número es un punto a su favor. Los sufridos fans de la Smallville televisiva nos tuvimos que conformar con un Doomsday de gomaespuma y con un Darkseid al que directamente ni se le veía (poseía el cuerpo de Lionel). Mala experiencia aquella para dos de los villanos más grandes del UDC, sin duda. Pero al menos ahora en la serie de cómic donde todo es mucho más barato y posible, podemos ver a Superman y a Darkseid juntos. Y como el soberano de Apokolips es uno de mis villanos favoritos, no puedo evitar que el final del número me haya gustado.

Pese a todo, la historia continúa con excesivos devaneos por aquí y por allá, con una subtrama de Eclipso que no aporta nada y una de Lex que en este número ni aparece. Mantiene el tipo la parte central dedicada a Superman y Lois, porque todo el asunto de la sangría y la destrucción de mundos tiene su aquel y es muy disfrutable. Pero para que no nos hagamos demasiadas ilusiones pensando que la historia va por buen camino, nos meten a Marcelo Di Chiara como dibujante. Si la semana pasada ya comenté que lo que hacía este artista en apenas dos páginas era digno de cárcel, en este número le dejan perpetrar nada menos que diez. Y todas con el mismo nivelón o más. Me cuesta decidir cuál es su peor viñeta entre tantas para elegir, así que os invito a elegir la vuestra. Mucho más correcto es el arte de Agustin Padilla, que encima se ve más beneficiado por compartir cuaderno con Marcelo.

En fin, veremos a dónde lleva todo esto. Por ahora Smallville está jugando con conceptos a su antojo y añadiendo o reintroduciendo personajes según le conviene, aunque la mayoría acaban desaprovechados. Esperemos que no sea el caso de Darkseid, porque no habría derecho a que uno de los malvados más icónicos del comic book pasara por Smallville sin pena ni gloria. Otra vez.

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