sábado, 7 de junio de 2014

RESEÑA DE SUPERBOY #31

SUPERBOY #31 (Julio 2014)

Guión: Aaron Kuder
Dibujo: Jorge Jimenez
Reseña de Antonio Monfort

RESUMEN

El parásito es llevado a S.T.A.R Labs porque sus capacidades pueden ser clave para la recuperación de la enfermedad degenerativa que ataca a Jon Kent, ahora Superboy.

Éste aún no comprende las razones de por qué la gente de S.T.A.R le está ayudando, ellos insisten en que es lo correcto, pero además parece haber otras razones. Un misterioso benefactor está buscando nuevos talentos.

Antes de que el chico del futuro pueda preguntar por la identidad de éste, el Parásito se descontrola y arrasa todo lo que encuentra a su paso en los laboratorios. El Guardián no está listo para detenerle y es Superboy quien acaba por plantarle cara. Para sorpresa del villano, el joven es capaz de absorber su energía y dejarle agotado. Pero no se detendrá ahí. Jon Kent no se anda con contemplaciones y el monstruo púrpura acaba desmembrado.

Jon ha vencido, pero también se ha hecho consciente de algo. El “otro” Superboy que ha estado viendo no es solo una alucinación. En alguna parte está vivo y es la clave para la cura de su enfermedad.


CRÍTICA

A Aaron Kuder le cae bien el parásito. O eso se deduce teniendo en cuenta que le saca provecho a la mínima que puede. Si ya se encargó de dotarle de un origen en el especial correspondiente del “mes de los villanos” ahora lo recupera para su paso por Superboy y hay que decir que aunque no tiene mucho tiempo de lucirse que digamos, el Parásito que vemos aquí es el mismo que el de aquel especial. Monstruoso pero lleno de diálogos mordaces y divertidos. No exactamente el mismo bichejo sosote que Scott Lobdell ha utilizado hace muy poco en “Superman”.

En cualquier caso, el episodio se las apaña para combinar bastante bien el desarrollo de la trama con la acción a raudales. Kuder es mejor guionista que dibujante y eso nos da esperanza de que a pesar de la anunciada cancelación, se pueda cerrar la serie en alto, con un nivel muy por encima de lo que ha sido el grueso de su andadura.

Por su parte, el dibujo de Jorge Jiménez hace aún más grande la historia con un dibujo expresivo, fabulosamente correcto anatómicamente y con muy buena narración. Es destacable como incluso en las páginas donde solo tiene que dibujar manos y poco más, se las apaña para transmitir solidez y la sensación de un arte bien hecho, que recoge la narración y la lleva a cotas más elevadas de las que llegaría por sí sola.


Con todo, un episodio de continuación, bien llevado y que sin mostrarnos ningún momento trascendente se las apaña para hacerse interesante e incluso imprescindible en el devenir de la serie. La mejora de la serie ha sido abismal con respecto a hace unos números. Quizá por eso, las brillantes mentes al frente de DC Comics han decidido cancelarla. Les rompería su línea editorial.

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