martes, 6 de mayo de 2014

RESEÑA DE SUPERMAN #29

SUPERMAN #29 (Mayo 2014)

Guión: Scott Lobdell
Dibujo: Ed Benes
Reseña de Antonio Monfort

RESUMEN

Superman y Starfire se enfrentan en una comisaría cuando la princesa de Tamaran intenta matar a un sospechoso allí retenido. Al principio, el Hombre de Acero no entiende la beligerancia de la alienígena contra lo que parece un criminal común, pero cuando éste se transforma en una poderosa forma extraterrestre, las cosas empiezan a quedar claras.

Starfire explica que se trata de un Daemonita, una especie hostil que intenta apoderarse de la Tierra a base de poseer seres humanos. Hasta ahora su estrategia era completamente hostil pero últimamente a través de un culto religioso en torno a ellos, están consiguiendo voluntarios que les ceden sus cuerpos. Koryand'r está dispuesta a exterminar a todos los infectados sin más contemplaciones pero Superman se lo impide y lleva a los infectados a STAR Labs para encontrar una solución.

Por su lado, Cat Grant, motivada por la conversación que tuvo con Clark en el último número, rechaza la oferta de compra que Morgan Edge le hizo por su site de noticias, lo que le gana la enemistad del empresario.


En los laboratorios STAR parecen confirmar que no hay vuelta atrás para la infección Daemonita. Superman no quiere aceptar esa conclusión y acompañado de Starfire sigue el rastro de una de las armas que les lleva hasta el comandante del grupo de Daemonitas. Sin embargo, éste se suicida sin motivo aparente, lo que lleva al Hombre de Acero a que algo más grande y poderoso se está acercando a la Tierra.


En el espacio, Blackfire, la hermana de Starfire cuenta las noticias de la pérdida de su agente a su señor Helspont, quien parece haber llegado a la misma conclusión que el hijo de Krypton…


CRÍTICA

La etapa Lobdell en Superman empieza a acercarse a su fin y quizá por eso algunos de sus argumentos parecen querer acercarse a una conclusión recuperando ciertos personajes como Helspont y sus daemonitas. El episodio que nos ocupa da la sensación de tener mayor coherencia narrativa de lo que este autor nos tiene acostumbrados, se deja leer con cierta fluidez y, más o menos, mueve la historia hacia delante. Todo ello no quita para que las características fundamentales de esta etapa Lobdell sigan estando presentes; ausencia de secundarios, profundidad en tramas o personajes absolutamente nula y todo ello revestido de escenas de acción con poco sentido pero que permiten lucirse al dibujante, si toca uno de los buenos como es el caso.

Una vez más, el Superman aquí presentado es un tipo prepotente, cabezota, que incluso cuando defiende la vida suena a vacío y cuyos poderes son tan inmensos como absurdos. Por supuesto, también odia sin razón aparente a Starfire.

La princesa de Tamaran es otro de los personajes que el “New 52” ha dejado huérfanos de un background sólido al que aferrarse. No tiene sentido mantener su origen pero “borrar” sus mejores historias que fueron las relacionadas con los Nuevos Titanes. Así, esta Starfire, no es sino un trasunto malhumorado (es importante que todos los personajes tengan mala uva en el “New 52”) de la que conocíamos y su mejor aportación a la historia es hacer de enciclopedia galáctica para que Superman parezca imbécil y dar oportunidad de lucirse a Ed Benes. Y es que si vas a tener a Koryand'r dando vueltas por tu historia, fichar a este hombre como dibujante es una apuesta segura. Quizá no sea este su mejor trabajo, y en algunos momentos de sensación de apresuramiento, pero lo que es innegable es que su capacidad para dibujar féminas impresionantes no tiene límites y eso siempre se agradece.

En definitiva, poca enjundia en una trama superficial y vacía pero aderezada con un dibujo que disimula que estamos leyendo un cómic para gente de unos doce años como mucho. Lobdell en su línea… hasta el final.

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