viernes, 15 de noviembre de 2013

THE SPIDER, LA OBRA MÁS DESCONOCIDA DE JERRY SIEGEL

Aunque pueda parecer extraño, el hecho de ponernos a escribir estas líneas debemos agradecérselo a un error de David Hernando. No pretendemos defenestrar la genial obra “SUPERMAN La creación de superhéroe”, posiblemente el mejor estudio del héroe kryptoniano que se haya publicado en nuestro país, y no digamos ya de la vida de sus creadores. Pero junto a algunos errores de escasa importancia, hemos visto una importante omisión. Se habla de todos los trabajos en la industria del cómic que desarrolló Jerry Siegel aparte de Superman. Pero no hay ni una sola palabra que mencione su importante etapa británica. En realidad nos da la impresión de que ese mismo desconocimiento también tiene lugar en los propios Estados Unidos, y nos parece de justicia que su obra no quede en el olvido.

Nos resulta imposible saber quién tuvo la ocurrencia de encargarle a Siegel guionizar a este más que exótico personaje. Sí sabemos que la primera aparición de este singular sujeto tuvo lugar en la revista semanal Lion en 1965. Sus creadores fueron el guionista Ted Cowan (creador también del Robot Archie) y el dibujante Reg Bunn. Es importante señalar que la editorial Fleetway y el cómic británico de la época en general no indicaba quiénes eran los autores, sus publicaciones carecían de títulos de crédito. En la tercera aventura Jerry se hizo cargo de los guiones, y permaneció hasta la antepenúltima historia, en 1969.

En algunas fuentes se dice que Siegel fue a Gran Bretaña a ocuparse de The Spider. Gracias al libro de David Hernando, ahora sabemos que no pudo ser posible. En 1965 aún seguía guionizando a Superman, y en los años posteriores estuvo trabajando en Marvel bajo seudónimo y en Warren una vez se supo de su nueva denuncia contra DC. Al mismo tiempo que se publicaban sus guiones en las islas británicas, él continuó residiendo en Nueva York, desde donde las enviaba, suponemos que por correo. Resulta muy notable la compenetración que logró con Regg Bunn pese a la enorme distancia que les separaba. El final de la serie en 1969 vino a coincidir más o menos con su marcha a California tras su último fracaso en su lucha por los derechos de Superman. Quizá de haber continuado con The Spider hubiera considerado su traslado a Inglaterra.

¿Quién o qué es The Spider? No se sabe el origen de este individuo, que no es del todo humano. Más bien parece un vulcaniano con sus orejas puntiagudas. Pero recordemos que la serie televisiva de Star Trek se estrenó un año después, así que sería realmente Spock quien se parecería a Spider. Además de sus grandes orejas, una enorme nariz aguileña y unos colmillos vampíricos le dan un aspecto aún más grotesco. En sus primeras viñetas parecía un completo psicópata con unos ojos saltones estrábicos y unas cejas demoníacas hipertrofiadas. Con el paso del tiempo sus facciones se fueron suavizando. Sus poderes no están del todo claros. Aparentemente es un hombre normal en excelente forma física y un genio inventando armas y tecnología. Utiliza una mochila con cohetes que le permite volar, una pistola que dispara cables de acero que usa para balancearse sobre ellos y para enredar a sus enemigos, y otra que dispara un gas paralizante de efectos limitados. Es totalmente inmune a dicho gas y a todas sus armas, por eso decimos que no es humano por completo. Es un gran hipnotizador, trepa por las paredes con una facilidad pasmosa, se balancea a centenares de metros de altura sin conocer lo que es el vértigo, y a veces da muestras de poseer cierto nivel de superfuerza. Aunque vive y realiza sus actividades en Nueva York, una única pista nos revela su origen británico, pues tiene su base de operaciones en un castillo trasladado piedra a piedra desde Escocia.

En sus comienzos es un canalla que sólo aspira a ser el rey del hampa mundial. Se hace acompañar por dos secuaces, el experto en cajas fuertes Roy Ordini y el científico malévolo “profesor” Pelham, inventor del helicar ó helicoide, una especie de autogiro cilíndrico en el que apenas caben los tres a presión y del que dispondrían de toda una flota. Aunque, como decimos, al principio era villano, Spider en la práctica terminaba haciendo el bien, porque se enfrentaba sin cuartel a la competencia. Nunca asesinaba, incluso salvaba la vida a policías sólo por fastidiar a sus rivales. Pero no dudaba en enfrentarse a los polizontes cuando iban detrás de él, con los trucos más sucios y traicioneros. Los policías Bob Gilmore y Pete Trask tendrán encomendada la casi imposible misión de atraparle. Una tarea realmente difícil para la policía luchar en igualdad de condiciones contra alguien provisto de poderes. Spider se enfrentará a la ley a la vez que con villanos de lo más estrambóticos.


Su único punto débil es su desorbitado egocentrismo. Trata a sus esbirros con un desprecio rayano en el sadismo. No tardará en reunir una banda más numerosa, que será disuelta cuando, de la noche a la mañana, decide que es tan satisfactorio combatir a los criminales que en adelante sólo se dedicará a hacer el bien. Devuelve a la policía todos sus robos, y aquí no ha pasado nada. Todos los desperfectos y daños a propiedades públicas y privadas son olvidados por el sistema judicial. Sólo sus dos ayudantes originales permanecerán a su lado. Trask y Gilmore desaparecerán sin dejar rastro. Y Spider se convertirá en colaborador de la policía. Los dislates que salen de la pluma del guionista se salen de cualquier clasificación. Precisamente en lo disparatado radica el encanto del personaje y sus descontroladas historias. El padre de Superman parecía querer superarse a sí mismo narrando barbaridades. ¿A quién se le puede ocurrir que a un alienígena multiforme le dé por robar libros para imitar a los mayores bandidos de la historia de la Humanidad? ¿Para qué narices un extraterrestre puede querer robar un dinero inservible fuera de de la Tierra? Y sólo son dos ejemplos. Lo más delirante era que, cada vez que estaba a punto de morir a manos de un enemigo, un golpe de suerte absurdo le salva el pellejo. Los recursos de Siegel para mantenerlo con vida eran inauditos. El villano de turno no quiere asesinarlo sin antes divertirse jugando más tiempo con él. O igual aparecía de improviso un anterior enemigo y sus adversarios se pelean por matarlo, en pelmazo y en oportuno no había nadie como el Dr. Misterioso. O les propone formar sociedad para después traicionarlos, como al mercenario Exterminador. O después de escapar durante páginas y páginas de mil peligros, quien ha estado en tantos apuros resulta no ser Spider, sino un robot que ha ocupado su lugar. Pero tantas salvajadas sin sentido no dejaban de ser divertidas.

Mucha culpa de tanta burrada era la cadencia semanal. Había que poner al personaje en situación desesperada y luego salvarle para volver a caer otra vez en lo mismo. En las ediciones españolas podía resultar incluso mareante, era el lógico resultado de leer seguido lo que en su publicación original apareció por entregas, de dos a cuatro páginas en las que había que crear suspense semana a semana. Tensión constante, giros bruscos de la historia, contradicciones y huidas hacia delante. Esto es lo que había.


Pero en realidad, en el contexto en el que esto sucedía, The Spider no llamaba especialmente la atención entre los personajes con los que compartía revista y mercado. Por supuesto que los cómics son siempre fantasía, pero estamos acostumbrados a cierta dosis de algo que pretende ser credibilidad. Superman tiene poderes porque es extraterrestre. Spiderman porque le picó una araña radiactiva. Para todo se intenta dar un intento de explicación. Pero esto no ocurre con los personajes británicos. Todos ellos comparten en mayor o menor medida unos guiones inverosímiles, absurdos y alocados. Veamos por ejemplo a Mytek. ¿Quién puede creerse que en sólo dos semanas se pueda construir un robot gigante del tamaño de Mazinger Z? Y encima, con unas avanzadísimas computadoras, y un armamento superior al de países enteros. Y por si fuera poco, en el corazón más denso y remoto del África profunda, donde sin duda abundan las capacidades técnicas para lograr una hazaña así. Sin comentarios. ¿Y Kelly? Que se encuentre con un talismán que le confiere invulnerabilidad está muy bien, pero, ¿a qué clase de idiota se le puede ocurrir contárselo a la prensa y anunciar públicamente que lo utilizará para luchar contra el mal? ¿Se puede ser más memo? Y aun le parecería raro que todos los criminales del mundo intentaran arrebatárselo, o que el gobierno británico se lo quitara para proteger al primer ministro.

Con semejantes compañeros de viaje, The Spider no resulta tan extraño. Si este fue el tono de los guiones que Siegel presentaba en Warren, no es de extrañar que los consideraran impublicables. Pero en el mercado británico encajó a la perfección. Las revistas eran semanales, como hemos dicho. Y en ellas aparecían multitud de personajes, dos, tres o cuatro páginas para cada uno. El paralelismo con lo que pasaba aquí con Bruguera o con Editorial Valenciana es más que evidente. Cabeceras como Valiant, Lion, Vulcan, Buster, Thunder, Eagle o Tiger. Y hubo muchas más. Y todas ellas en con los contenidos en blanco y negro. Hubo un montón de fusiones editoriales hasta que la mayoría de estos héroes y villanos fueron a ser propiedad de I.P.C..

Una vez finalizada la entrega semanal, Spider continuó apareciendo de forma esporádica, y tuvo varias reimpresiones, primero en la propia Lion y después en la revista Vulcan. Mientras duró el serial, también se editaron aventuras en otras publicaciones con autores distintos, como en los anuales de la misma Lion. Con la cancelación progresiva de las cabeceras de I.P.C. a lo largo de los 80, todos los personajes de la editorial desaparecieron del mapa durante años. Varios guionistas británicos hicieron aparecer a estos héroes y villanos en cómics de otras editoriales, homenajeándolos mediante guiños dado que no podían utilizarlos legalmente. La compra de I.P.C. por parte de Warner, propietaria a su vez de DC como todos sabemos, propició la recuperación de todos ellos en la miniserie “Albion”. Siendo Alan Moore el argumentista de la historia, podemos ver que la idea básica es idéntica a la de Marvelman-Miracleman. Se trata exactamente de lo mismo, de volver a poner otra vez en acción personajes que llevan más de un cuarto de siglo totalmente desaparecidos. Se explica dónde han estado metidos y vemos los efectos que han causado en ellos el paso del tiempo. No especialmente en The Spider, pues ahora vemos que otro de sus poderes es envejecer mucho más lentamente de lo normal. Aunque le llaman Alfred Chinard, en los años 60 jamás se mencionó su nombre civil. El final de “Albion” deja a todos listos para que en cualquier momento puedan volver a ser utilizados. Esto ocurrió en 2006 y la cosa no arranca de nuevo, pero seguro que es cuestión de tiempo y tarde o temprano volveremos a ver a estos héroes y antihéroes en acción. Podemos suponer que integrarlos en el universo DC es una tarea complicada hasta que no acabe la vorágine de crisis, cambios de rumbo y nuevas versiones y orígenes que lleva sufriendo la editorial en los últimos años. De momento han aparecido varias reediciones, las de Zarpa de Acero y Kelly se han publicado en nuestro país. Pero la de Spider, titulada en portada “King Of Crooks” (Rey de los Ladrones, evidentemente para evitar líos con Marvel y Spiderman), aún sigue inédita.


No podemos finalizar sin mencionar, aunque sea someramente, lo publicado de The Spider en España. Quien más se dedicó a difundir a Zarpa de Acero, Mytek y compañía fue naturalmente Vértice. Para eludir la censura que mantuvo a Superman prohibido de 1964 a 1970, los hábiles editores idearon una efectiva fórmula: sacar estas historias con formato de librito, ya fuera con grapa o con lomo, y con la denominación “Historias Gráficas para Adultos”. El cargarse la disposición original de las viñetas quizá fue visto en la época como un efecto secundario de poca importancia, peor habría sido no poder publicar nada. Así que en 1967 Spider apareció en los kioscos españoles bajo la cabecera “Spiderman”. Las series de Marvel se publicaron exactamente de la misma forma, pero no llegaron hasta nuestro país hasta 1969, dos años después. Los lectores más veteranos juran por todo lo más sagrado que hubo “otro” Spiderman, y dicen la verdad. Lo cierto es que las series de Fleetway-I.P.C. llegaron antes a España que las de Marvel. Y sus historias fueron reeditadas varias ocasiones, sin orden y en diferentes formatos, y algunas veces como complementos de las revistas de los colegas norteamericanos. Y, como Vértice los mezclaba sin explicaciones, todavía hay quien a día de hoy sigue pensando que los personajes ingleses pertenecían también a Marvel. Lo único que podía inducir a creer otra cosa es que nunca compartían aventuras. Al aparecer el Spiderman que todos conocemos, se cambió el nombre de nuestro personaje, que pasó a llamarse “Spider el Hombre Araña”. También Bruguera en la revista Hora T publicó seis aventuras del arácnido británico, en esta ocasión lo denominó en portada “El Hombre Araña”, aunque en el interior seguían llamándole Spider.

Tantas confusiones finalizaron definitivamente cuando Mundicómics emprendió una nueva colección a principios de los 80 en la que se rebautizó a Spider como “Flierman”. Fueron cinco números que alguien tuvo la mala ocurrencia de colorearlos horrorosamente, pues ya hemos mencionado que los originales eran siempre en blanco y negro. La serie continuó con cuatro cuadernos más de Flierman publicados por Surco. Estas nueve entregas son las más fáciles de encontrar de segunda mano, y son perfectamente válidas para quien tenga curiosidad en conocer a The Spider, puesto que arrancaron con su primera aventura, y aunque se saltaron unas cuantas, terminan con la última que escribió Siegel, “Ordini el Terrible”. Lamentablemente el brusco cierre de la colección dejó la historia inconclusa. Para conocer el desenlace hay que retroceder en el tiempo hasta el nº 26 de la colección de lomo de Vértice, el título del tomo es “Adiós Spider, Hasta Nunca”. No hace falta señalar que “Albión” fue publicada por Norma y que aún se puede encontrar en librerías especializadas.

The Spider no fue lo único que publicó Jerry Siegel para el mercado británico, pero sí fue el personaje más longevo y recordado. Al igual que otros compañeros de I.P.C., fue editado en un montón de países, incluso fuera de Europa. Parece mentira que, para los admiradores del creador del género de superhéroes, sea tan desconocida una obra que sin duda fue la más importante de su carrera después de Superman. En cualquier caso, como hemos visto, Spider también le ha sobrevivido, y esto le debe estar haciendo sonreír dentro de su tumba.



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3 comentarios:

  1. Que interesante articulo! no cabe duda que este tipo de inclusiones engrandecen a Supermanjaviolivares y la hacen tan completa...

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  2. he cultivado hoy mi conocimiento!!! muchas gracias por esta información y tan buen trabajo.

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  3. Genial artículo, pero te has dejado comentar La prese Staffncia de Spider en la obra de Paul Grist, Jack. Allí sale un Spider anciano que engaña al héroe con su ingenio.

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