CABECERA RANDOM

lunes, 1 de julio de 2013

SUPERMAN... ¿ASESINO?

Pocos héroes tienen un compromiso con la preservación de la vida mayor que el de Superman. Durante casi toda su existencia y por muy terribles que hayan sido sus enemigos, el Hombre de Acero ha mantenido su juramento de no matar, obligándose siempre a encontrar otras alternativas a la hora de neutralizar las amenazas que iba encontrando.  


Imagen de Man of Steel en la que Superman grita de agonía después de haber tenido que matar a Zod en una situación sin salida.

Pese a ello, a lo largo de su trayectoria, algunos de los autores que le  han dado vida han puesto al personaje en situaciones límite, obligándolo a tomar decisiones extremas que han puesto en tela de juicio su delicado sentido del bien y del mal y llevando al héroe por oscuros derroteros morales. Vamos a repasar aquí algunas de ellas.

LA ETAPA CLÁSICA

En primer lugar, habría que decir que el juramento de Superman con respecto a no tomar vidas no era ni mucho menos tan estricto en sus primeros años. En la Edad de Oro de los cómics y  prácticamente hasta los años 50, el Hombre de Acero no era un asesino, pero tampoco era el campeón de la vida al que estamos acostumbrados. No era extraño ver cómo dejaba morir a alguno de sus oponentes en lugar de salvarlos, o provocaba accidentes, choques o lanzamientos sin duda fatales para sus rivales pero en los que la muerte o el asesinato rara vez se mostraban de forma explícita, dejándose abiertos a la interpretación del lector. Eran tiempos donde los cómics tenían una moral de blancos y negros y donde los malos merecían todo aquello que pudiera pasarles como castigo a sus fechorías.


Secuencia de un cómic de Superman en sus primeros años en los que vemos al personaje lanzar a un maleante por los aires como si fuera una jabalina. ¿Lo mató? No se sabe, pero está claro que bien, bien... no debió quedar. 

Los actos de los justicieros despiadados en los cómics (Superman no era ni de lejos el peor) cambiaron radicalmente con la llegada del Comics Code Authority y la necesidad de la industria de autoregularse. Los tiempos en que gangsters y villanos eran ajusticiados por el héroe de turno, quedaban atrás para dar paso a una larga etapa donde la muerte desaparecía de los cómics de superhéroes.  En el caso de Superman las restricciones se aprovechan para forjar uno de los trazos básicos del personaje: su negativa absoluta a tomar una vida sean cuales sean las circunstancias. Algo que le acompañará para el resto de su historia y que en el futuro será tema de algunas de sus historias más complejas.

Precisamente la historia que concluía oficialmente el Superman clásico, nos daba también un cierre relacionado con la aversión a matar del personaje. En ¿Qué le pasó al hombre del mañana? (Superman V1. 423 y Action Comics 583) Alan Moore nos presentaba una trama crepuscular y oscura donde veíamos al Hombre de Acero sufrir tragedia tras tragedia para finalmente atrincherarse en la Fortaleza de la Soledad, donde tenía lugar una última batalla contra un desatado y letal Mxyzptlk. Durante la misma, Superman activa el proyector de la zona fantasma para atrapar al duende, quien al intentar escapar, muere desgarrado entre dos dimensiones. La situación dejaba claro que no había otra opción pero incluso así, Clark sabe que no hay vuelta atrás, que ha cruzado una línea que jamás puede permitirse “Nadie tiene derecho a matar, —le dice a Lois— ni Mxyptlk, ni tú, ni Superman, especialmente Superman”. Inmediatamente, le veremos dirigirse a una cámara con kryptonita dorada que le quitará sus poderes para siempre.

Pese a todo cuanto ha ocurrido en la demoledora trama y pese a haber derrotado al culpable de todas sus tragedias, es el hecho de cruzar la línea del asesinato lo que lleva a Superman al retiro en esta historia. El verdadero punto de no retorno. Sutilmente y sin aspavientos Moore nos deja claro hasta qué punto el personaje tiene claro que hay límites que no puede permitirse cruzar bajo ningún concepto.

LA ETAPA MODERNA

La renovación de John Byrne hizo muchos cambios, pero Superman aun seguía siendo un campeón de la vida… o eso pensábamos.

Cuando llevaba ya sus dos años en la serie, Byrne estaba harto del trato que la editorial le estaba dando a su versión del personaje y finalmente decide irse. No se irá en silencio. Para finalizar su etapa, el inglés afincado en Canadá pondrá sobre la mesa una de las historias más controvertidas y trascendentes del personaje, aún debatida y discutida a día de hoy. Un historia donde Superman acabará matando no a uno, sino a tres supervillanos.

Estos tres personajes eran kryptonianos procedentes de la zona fantasma y liberados por un Lex Luthor lleno de buenas intenciones que pensaba paliar con ellos la muerte del que había sido el único héroe de su tierra, Superboy. Sin embargo, los criminales dirigidos por el general Zod están muy lejos de ser protectores y acaban arrasando por completo aquel mundo. En un último intento desesperado de ayuda, Lex trae a nuestro Superman a ese mundo donde se convertirá en el último superviviente. Aprovechando que la kryptonita de esa Tierra no le afecta, se enfrenta a los tres villanos despojándoles de poderes con la K. Dorada para luego, ejerciendo funciones de juez, jurado y ejecutor ajusticiarlos con la versión verde del letal mineral.


Decir que la historia fue controvertida es quedarse corto. Para el público que ya le parecían revolucionarias las transformaciones de Byrne, este fue el último clavo en el ataúd de su visión del personaje. Para otros, fue una historia interesante que llevó a Superman a un extremo nunca antes explorado. Guste o no guste la historia, lo cierto es que ha quedado para los anales del personaje como la única vez en que el personaje mata a sangra fría dentro de la continuidad oficial y cierto es también que dio pie a sagas memorables en las que se exploraban las consecuencias de la decisión y el sentimiento de culpa que le perseguiría para siempre. El asesinato de Zod y sus secuaces hizo que durante años nos encontráramos a un Superman más comprometido que nunca con su juramento de no matar, hasta que de nuevo, un villano imparable le hizo cruzar la línea.

El enfrentamiento con Doomsday que concluyó en el mítico Superman V2. Nº 75 dejaba claro que esta vez Clark no tendría opción. Ante semejante nivel de poder, no quedaba otra. Era matar o morir… y esta vez fueron ambas. Superman muere, pero parece claro que se ha llevado con él a su enemigo deteniendo su imparable espiral de destrucción. Lo cierto es que ni Superman ni Doomsday permanecieron muertos mucho tiempo, pero desde entonces los enfrentamientos con la bestia del juicio final han dejado poco margen para preservar la vida del oponente.


Un giro muy interesante en torno al tema del juramento de Superman de no matar, lo encontramos en el Action comics 775. En este memorable número escrito por Joe Kelly y dibujado por Dough Mahnke y Lee Bermejo, Superman se encuentra frente a frente con los actos de un nuevo supergrupo llamado “La Elite”, un trasunto de los justicieros violentos que tanto habían dado de sí en los noventa. Al contraponerse con ellos, los actos de Superman parecen trasnochados y de una inocencia infantil, cosa que parece convertirle en el hazmerreír del público. Sin embargo, cuando llega el inevitable enfrentamiento, el Hombre de Acero demuestra ser mucho más poderoso que los miembros de La Elite y finge matarlos a todos para terror del propio Manchester Black. Sin embargo Superman no ha matado, no porque no pueda, sino porque elige no hacerlo, demostrando así su compromiso por unos valores que para él están por encima de la furia o la venganza. Black volverá a la carga no mucho después, en la saga “Ending Battle” donde intentará llevar a Superman al límite revelando su identidad a varios villanos y llegando a fingir que ha matado a Lois (Action 796) para conseguir que finalmente Superman cruce la línea y le mate en un acto de venganza. Sin embargo eso no ocurre, demostrando que ni siquiera en las peores circunstancias el Hombre de Acero está dispuesto a dejarse llevar por la ira. Ante semejante conclusión Manchester Black opta por suicidarse. 

LOS ELSEWORLDS

Una conclusión bien distinta a una situación similar es la que nos encontramos en el reciente Elseworld “Injustice, Gods Among Us” donde como es bien sabido Superman mata a un Joker que ha orquestado el asesinato de una embarazada Lois Lane y de prácticamente toda la ciudad de Metropolis. Una vez más, más allá del acto en sí, lo interesante es ver cómo se desarrollan las consecuencias del asesinato y cómo afectan a nuestro héroe, quien al cruzar ese límite se va despegando poco a poco de la humanidad hasta convertirse en un dictador que se ve a sí mismo como  juez, jurado y ejecutor.


El tema de un Superman que cruza la línea del asesinato es a menudo utilizado en los “elseworlds” para mostrarnos versiones muy distintas del personaje o precisamente para demostrar que el personaje que conocemos no existiría si no tuviese su elevado código moral como guía. En “Superman: Speeding Bullets” el cohete de Krypton es recogido nada menos que por la familia Wayne y cuando estos son asesinados en el callejón del crimen, un poderoso Bruce Wayne descubre su visión de calor y quema con ella al criminal Joe Chill. El trauma del asesinato y esa primera muerte provocan que el Batman —con poderes kryptonianos, eso sí— que surgirá sea un vigilante violento que está dispuesto a matar a su mayor enemigo. Sin embargo, el amor de Lois Lane será en esta ocasión lo que le impida cruzar la línea para dejar de ser un oscuro Batman y convertirse en un Superman más cercano a lo que conocemos.

Otra versión donde encontramos a un Superman abiertamente asesino es en la miniserie Superman “The dark side” (1998) de John Francis Moore y Kieron Dwyer, lo cual no es nada de extrañar ya que la historia nos narra la evolución de un Kal-El criado en Apokolips bajo la tutela del mismísimo Darkseid. Una vez más, será el contacto con los humanos lo que despertará en este oscuro Superman el mejor lado de sí mismo.

Además de las mencionadas, la lista de historias alternativas que juegan con la idea de un Superman capaz de matar, podría hacerse interminable: El tirano de “Absolute Power”, la saga de Jeph Loeb y Carlos Pacheco (Superman/Batman, 2003 14-18), el Superman: “Kal”, donde una versión medieval del héroe en busca de venganza se deja la vida para acabar con el Barón Luthor, etc…

LAS PELÍCULAS

A pesar del tono distendido y de comedia ligera que han tenido muchas de sus adaptaciones, los actos del Superman cinematográfico también pueden cuestionarse si lo analizamos con atención. Muy cuestionado y debatido ha sido en estos días el final que en su momento los Salkind y el director Richard Lester le dieron a Superman II. Todos recordamos como los villanos de aquella película perdían sus poderes y eran lanzados (o caían) en los insondables precipicios de la Fortaleza de la Soledad, sin que el héroe moviera un dedo (antes al contrario) para evitarlo. ¿Morían realmente los tres supercriminales en esa escena? La versión de Lester nunca nos dio ninguna respuesta más allá de aquellas nieblas del suelo de la Fortaleza y pese a esa falta de confirmación, todo parecía indicar que habíamos visto lo último de Zod, Ursa y Non. Sin embargo, una de las escenas eliminadas en el corte de Richard Donner, muestra a los tres villanos siendo encarcelados por la “patrulla ártica” que también se lleva a Lex Luthor. Esa pista nos da a entender que si el montaje de Superman II hubiera sido tal y como se planeó en un principio, no habrían quedado dudas acerca de la supervivencia de los villanos; sin embargo, la necesidad de descartar algunas escenas rodadas por Donner y lo apresurado del montaje de la película hicieron que aun hoy estemos debatiendo acerca de si Superman mató o no a los tres supervillanos.


Atención a la tranquilidad con la que Superman lanza a Zod al abismo, permite que Non se caiga y que Lois lance a Ursa. Tres muertos y él sonriente y feliz como si no pasara nada. Pero eran otros tiempos y otro tono, claro...

También bastante ambiguo es el final del “Hombre nuclear” en Superman IV, lanzado por el tubo de una central nuclear para acabar generando una cantidad interesante de energía y abastecer de la misma a una ciudad entera. Quizá no estuviera muy claro si el monstruo creado por Luthor, era exactamente un ser vivo o un cúmulo de energía que había tomado forma. En cualquier caso, su desaparición es tan drástica y chocante como la de los villanos de la segunda parte.

Mucho menos a la imaginación deja el final de Zod en “Man of Steel”, una escena polémica que levantó discusiones incluso entre los artífices de la película (parece que Nolan y Goyer no la querían, pero Snyder sí) y que ha hecho que muchos fans se lleven las manos a la cabeza antes de salir del cine. Dicha resolución puede gustar en mayor o menor medida, pero desde luego no ha sido un invento de esta nueva adaptación poner al personaje en una tesitura semejante. Como hemos podido ver a lo largo de este artículo, Superman ha estado en esa misma posición en varias ocasiones con resultados dispares, pero que siempre han traído consecuencias en un sentido u en otro. Habrá que esperar a la secuela para ver si el Superman de Nolan, Goyer y Snyder también se ha visto marcado por ese momento crucial de su desarrollo y cuál va a ser su evolución a partir de ahora.

Antonio Monfort Gasulla para www.supermanjaviolivares.net

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